Son un producto efímero, contenedor de información adicional que, en el mejor de los casos, se rompe una vez extraídos los documentos que contenían. En muchas ocasiones, los usuarios espabilados que intuyen que se trata de propaganda genérica non grata los tiran directamente a la papelera.
De todas maneras, un sobre estará, con toda seguridad, entre 1 y 3 segundos en la mano de una persona y es éste el tiempo de que disponemos para llamar su atención. Los sistemas de impresión digital con información variable y de personalización creativa nos pueden ayudar a que no se produzca un hecho lamentable: que no llegue nuestro mensaje a su destino después de habernos gastado una cantidad considerable de dinero.
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